El amante empedernido, caprichoso, capaz de llegar hasta el último detalle. El bibliófilo, el exquisito. Su discurso de carácter microscópico altamente desarrollado desató una ilación de pensamientos de seis vectores: Colombo, Kraft, Coni, Viau, Peuser y Elvira Suffern Arteaga de San Martín. Imprentas Argentinas del siglo pasado, referentes absolutos que en el tiempo inmemorable han conservado su frescura en la voz
de su lector, Vicente Ros.
En su disertación se refirió a aquellos impresores que honraron
la tarea de editar e imprimir libros de bibliófilo en nuestro país.
Es el momento de esplendor de las imprentas argentinas lo que Vicente recordó sin vacilar. Mientras en el clima de la sala, se imprimía, inevitablemente, la envidia en el mejor sentido,
porque la colección de Vicente es sencillamente envidiable.
Las imágenes nos deleitaron con el sabor de las cosas que tienden a la perfección: composición manual, ilustraciones exquisitas, búsqueda ambiciosa en la puesta en página y en la relación texto–imagen. Lo que daríamos por tener al “Muchacho de San Telmo” en nuestra mesa de luz y leerlo con la ansiedad
de llegar a la siguiente ilustración; sentir la suavidad de las
hojas de “El héroe” impreso en papel japón, donde pasar las
hojas es un placer en si mismo, y llegar al colofón de “De
Palermo a Montparnas”: una mujer de cintura angosta, piernas cruzadas, pollera negra con una franja roja haciendo juego con sus zapatos, compuesta manualmente con tipografía en tinta negra y roja. Estas ediciones posiblemente hoy no sean un
gran hallazgo de diseño pero llegaron al límite de la técnica
de su época, y esa es la clave de la evolución: pasión, constancia, dedicación y transferencia de experiencias a la siguiente generación.
En el final de su discurso, Vicente, con cierto aire nostálgico, imprimió su deseo de retomar algo del carácter artesanal
en la edición de libros, y lanzó un cuestionamiento acerca del rumbo que tomó la imprenta argentina a partir de la tecnología.
Mientras tanto, a él no le quita nadie el placer de tener un
LIBRO entre las manos y leerlo. |