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Los integrantes del grupo T-Convoca estamos disfrutando presentaciones de
primer nivel. Quienes asisten a las reuniones los últimos sábados de cada
mes lo saben bien y quienes nos visitan virtualmente pueden ir
sospechándolo. Pero el último sábado de febrero, nuestro colega chileno
Francisco Gálvez Pizarro nos dejó boquiabiertos.
Directamente desde el título, «Diseñando sin tradición», puso el dedo en la
llaga, enfrentándonos a nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro:
¿cuál es la tradición del diseño tipográfico latinoamericano? ¿Dónde estamos
parados? ¿Adónde vamos?
Tipógrafo y diseñador de fuentes digitales autodidacta, como gusta
definirse, nos contó sus inicios como dibujante. Poco a poco, en voz baja,
comenzó a exponer los magníficos trabajos de su carpeta. Describió algunas
de sus primeras fuentes: Elemental (primera fuente digital de texto diseñada
en Chile, premio Altazor 2002), Llanquihue Display (inspirada en el trabajo
de Vicente Larrea para el grupo musical Quilapayún), Deluxe... Mientras
describía su trabajo, intercalaba comentarios sobre los primeros intentos de
distribuir y comercializar fuentes digitales en Chile.
Después fue el turno de la conocida y premiada Australis (Golden Prize en
Morisawa 2002). Expuso el desarrollo de la variante Australis cursiva,
describió la forma en que sus trazos se articulan en un ductus continuo, sin
la interrupción de las itálicas comunes y corrientes. En las palabras de
Francisco se adivina su profundo oficio de calígrafo, que lució al exponer
Carlovingia, una fuente digital inspirada en la escritura carolingia
temprana. Continuó con Santa Rosa, una familia para rotular letreros de
transporte público, con una pizca de sabor latino y la precisión técnica
necesaria para resistir el vandalismo.
Compartió con nosotros su experiencia docente en la Universidad Diego
Portales y en el Departamento de Estudios Tipográficos de la Pontificia
Universidad Católica de Santiago. Comentó libros que consideraba valiosos
para sus estudiantes y colegas: «The elements of Typographic Style», de
Robert Bringhurst; «Letters of Credit», de Walter Tracy; «The History and
Technique of Lettering», de Alexander Nesbitt; «The complete Manual of
Typography», de James Felici; «Letterletter», de Gerrit Noordzij; «Type
Now», de Fred Smeijers; «Printed Matter | Drukwerk», de Karel Martens y
«Bram de Does, typographer and Type designer», de Bram de Does y Mathieu
Lommen.
Volvió a referirse a la caligrafía, esta vez como método de aprendizaje y
exploración. Exhibió mapas de trazado con distintas herramientas, mapas para
diestros ¡y para zurdos! Presentó su programa de enseñanza de diseño de
fuentes digitales, preparado para un semestre de 17 clases. Nos deleitó con
un archivo interactivo de clasificación de tipografías. Expuso una clase de
espaciado, basada en los principios que Walter Tracy describe en su libro
(ver arriba), traducidos visualmente con una sencillez impresionante.
También se refirió a su postura ante los alumnos a la hora de sentarse
frente a la pantalla: para probar, buscar, ensayar... o con una idea
precisa: para producir.
Describió su acercamiento y el de sus colegas al mapudungun, la lengua de
los mapuches, que como toda lengua americana prehispánica pertenece a
nuestro patrimonio cultural, pero está sometida al ninguneo oficial. Nos
preguntó sobre la tradición: ¿es buena o mala? ¿se puede diseñar sin ella?
¿hasta dónde se debe respetar? y nos dejó con la duda, con la inquietud, y
con la curiosidad.
Justo antes de despedirse, se le recordó un tema que había omitido. Y
entonces nos presentó su nuevo libro, de publicación inminente. Otra vez lo
mismo: una perfecta compilación de conceptos, claridad expositiva, imágenes
excelentes, preparadas con detalle, una a una. Muy contundente.
La presentación de Francisco fue concreta, profunda y sencilla a la vez.
Fusionó a la perfección contenido y continente. Salimos del Centro Cultural
con el ánimo renovado, con ganas de seguir trabajando, con admiración por
este colega que no se guardó nada, no escondió nada: todo lo compartió con
humildad y generosidad absoluta. Más tarde, en las conversaciones informales
de la pizzería, siguió demostrando sin estridencias ni vedettismo por qué es
uno de los referentes del diseño tipográfico latinoamericano.
Reseña: Pablo Cosgaya
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